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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 11:56 Sujet du message: Infancia admirable de la Santísima Madre de Dios-S. J. Eudes |
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LA INFANCIA ADMIRABLE DE LA SANTÍSIMA MADRE DE DIOS
(SAN JUAN EUDES)
EDITORIAL «SAN JUAN EUDES»
USAQUEN-BOGOTA, D.E.
1957
NIHIL OBSTAT
Dyonisius Cardona
C. J. M.
IMPRIMI POTEST
Camillus Macias, C.J.M.
Praep. Prov,
Bogotoe, die 20e Februarii 1957.
Bogotoe, die 26e Februarii 1957.
IMPRIMATUR:
AEmilius de Brigard. |
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Guillaume

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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 13:33 Sujet du message: |
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San Juan Eudes
| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
A San Joaquín y a Santa Ana
A vosotros, después de Dios, oh bienaventurados San Joaquín y Santa Ana, nos vemos obligados a rendiros el tributo de nuestra gratitud, por esta admirable Niña, que será por toda una eternidad el objeto de las admiraciones de los hombres y de los ángeles, y que es totalmente nuestra, más nuestra que de los ángeles. Por vuestro medio nos ha dado Dios esta incomparable Niña, que encierra en sí todos los tesoros y todas las maravillas del tiempo y de la eternidad. Vosotros sois el padre y la madre de la que es la Hija única del Padre eterno, la santísima Madre del Hijo, la Esposa dignísima del Espíritu Santo, la Reina del cielo y de la tierra, la Madre de todos los cristianos, la Emperatriz del universo. De vosotros ha ~o. Es el fruto de vuestras lágrimas y de vuestras plegarias. Es un sol nacido de dos estrellas, o por mejor decir, son dos bellos astros, que no siendo más que uno en cuerpo y en corazón, nos han proporcionado dos admirables soles, Jesús y María.
Sí, Jesús y María, el Rey y la Reina del cielo, os reconocerán y os amarán eternamente como a m padre y a su madre. Todos los habitantes de la celestial Jerusalén os venerarán y alabarán eternamente como a padre y madre de su Rey y de su Reina y como a verdadero padre y madre de ellos mismos. En condición de tal, deben también los cristianos todos respetaros y serviros en la tierra.
Dignáos admitir, oh gran San Joaquín, oh gloriosa Santa Ana, la oferta que os hago de este pequeño libro, resumen de las excelencias maravillosas de la santa Infancia de vuestra amadísima hija María, como prueba de sumisión a vosotros, en condición de indignísimos hijos, como empeñada protesta de querer rendiros cuantas veneraciones, honores y sumisiones quiere Dios que os rindamos, y con supremo reconocimiento por habernos dado una Reina tan buena y poderosa y una madre tan llena de amar y de benignidad.
Dignáos ofrecer este libro a vuestro hijo Jesús y suplicadle que nos dé m santa bendición y que se sirva de él para inspirar en los corazones de cuantos lo leyeren una singular devoción a la santa Infancia de vuestra divina María, a fin de, por este medio, poder salvar algunas almas, ya que nada hay más poderoso para ir al cielo como hacernos con las gracias de la Reina del ciclo. Ofrecedlo también a esta gran Princesa, vuestra querida Hija, y suplicadle igualmente que nos dé su santa bendición y que imprima en los que lo leyeren una imagen perfecta de la inocencia, de la humildad. de la sencillez, de la obediencia, de la caridad, de la dulzura, de la modestia y demás virtudes de su santa Infama a fin de que sean del número de aquellos de quienes dijo el Hijo de Dios: «Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos» (1) .
(1) Matth. 19-14. |
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 13:43 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
A todas las religiosas de San Benito, de Santa Ursula, de la Congregación de Nuestra Señora, de la Visitación y a todas las personas que se dedican a la instrucción de las niñas, para educarlas en el temor y en el amor de Dios.
Es un favor muy singular de la divina bondad, mis queridas hermanas, el haberos llamado a una profesión, en la que os veis asociadas a los varones apostólicos que trabajan en la gran obra de la salvación de las almas, lo cual, dice el gran San Dionisio, es la cosa más divina entre todas las cosas divinas» (1) .
Porque el cargo que tenéis respecto de las niñas que están en vuestros monasterios para enseñarles a vivir en el temor y en el amor de Dios, es una función completamente apostólica, a la que la divina Providencia os dedica, por un privilegio especial y por una bondad particular, por lo que jamás podréis darle las debidas gracias.
Y sabed, mis que las hermanas, que este gran favor y obliga a dos grandes cosas: la primera es que trabajéis por adquirir tu virtudes apostólicas, es decir, una profunda humildad, un perfecto desprendimiento de vosotras mismas Y de todas las cosas, un gran celo por la salvación de las niñas, una caridad cordial, una singular dulzura y mansedumbre, un ardiente amor a Dios y una devoción muy particular a la Santísima Virgen.
La segunda, que hagáis Cuanto podáis para infundir el espíritu del cristianismo en los corazones de las niñas, a fin de que vivan como verdaderas cristianas. Para lo cual debéis hacer siete cosas:
Primeramente, enseñarles todo cuanto un cristiano debe creer para vivir coma cristiano.
2. e Grabarles en el corazón el odio al pecado, especialmente a tres clases de pecados, a saber: los pecados que van directamente contra Dios, como la profanación de los lugares santos, las irreverencias, la profanación de los días santos y el mal uso de los sacramentos. En segundo lugar los pecados contrarios a la caridad, como los odios, las envidias, las venganzas, las maldiciones, las palabras injuriosas y picantes, las burlas, los hurtos las mentiras y -,esas semejantes. Y en tercer lugar, los pecados contrarios a la pureza, en pensamientos, palabras y obras, y todo cuanto pueda combatir esta angelical virtud.
3. e Imprimir en sus almas una alta estima y un gran amor a todas las virtudes cristianas, especialmente a la humildad, obediencia, paciencia 11 castidad y aún más especialmente a la caridad para con el prójimo y al amor de Dios.
4. e Grabarles en su espíritu y en su corazón una alta idea y una afición ardiente por las máximas evangélicas que nos predican el menosprecio el o de los honores, el amor de la abyección y de las humillaciones, el desapego de todos los bienes temporales, la afición a la pobreza y a los pobres, el horror a los placeres y delicias del mundo, el amor de la cruz y de las mortificaciones, y la profesión que hacen los verdaderos cristianos de amar a los que les odian, de bendecir a los que les maldicen, de hacer bien a los que les hacen mal y de rogar por los que les persiguen y calumnian.
5. e Enseñarles con todo empeño a levantar a Dios m corazón, como es debido, mañana y noche, mediante el ejercicio del cristiano; a hacer un santo uso de los sacramentos de la penitencia y eucaristía; a comportarse reverentemente en la Iglesia; a oír en ella la santa misa con las disposiciones interiores y exteriores que se requieren; asistir a la predicación y a los catecismos con a asistir la modestia y devoción convenientes, a leer santamente los libros de piedad.
6. e Instruírles con todo cuidado sobre la profesión de su bautismo y sobre los votos y promesas solemnes que ese día hicieron a Dios de renunciar a Satanás, a sus obras y a sus pompas y de seguir a Jesucristo por el camino que El anduvo, es decir, de seguirle en su vida y sus virtudes, toda vez que la vida cristiana no es otra cosa que una profesión y una continuación de la vida de Jesucristo, como dice San Gregario Nacianceno (2) ; hacerles comprender bien la importancia y la obligación de esas promesas del bautismo, que su cumplimiento no es una cosa de puro consejo, sino un mandato y una obligación y que sin esto es imposible vivir como cristiano y esperar el paraíso. No consentirles la violación de estos santos votos; así los llaman los santos Padres, San Agustín llega a decir que el voto del bautismo es el mayor de todos los votos (3): no permitirles, digo, que los violen, por lo menos mientras están en vuestros santos monasterios, siguiendo las pompas de Satanás que no son otras que las pompas del mundo, en sus vestidos, cabellos y en todo su continente.
7. e La séptima y principal cosa que tenéis que hacer, mis queridas hermanas, en orden a vuestras niñas, sin deseáis hacer de ellas predestinadas, es infundir bien en sus corazones una particular devoción a la sacratísima Madre de Dios, y especialmente a su santa Infancia. A este efecto, recomendables la lectura de este libro y haced que se consagren a esta amable Niña.
Pido de todo corazón a mi adorabilísimo Jesús y a mi amabilísima María que derramen abundantemente su santa bendición sobre cuantos leyeren este libro por amor a Jesús y a María con deseo de hacer de él un santo uso, deseándoles que Hijo y Madre les hagan entera y perfectamente según su corazón.
(1) De Coel. Hierarch., cap. 3.
(2) Ad Harmonium.
(3) Epist. 149, ad Paulinum.
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 13:51 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
CAPITULO I RAZONES DEL TITULO DE ESTE LIBRO
No te extrañes, querido lector, si he puesto por título de este libro: «La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios», porque, efectivamente, esta santa infancia está llena de maravillas.
Esta Virgen incomparable no sólo es admirable en las grandezas de su divina Maternidad, y en las gloriosas dotes de esta sublimísima dignidad, que son: su soberano poder, su eminentísima santidad y su gloria inenarrable, sino que es también admirable en las debilidades de su infancia. Admirable es, no sólo en sus altas cualidades de Hija primogénita del Padre Eterno, de Madre del Hijo, de Esposa del Espíritu Santo, de templo de la Santísima Trinidad, de Reina de l os hombres y de los ángeles, de Emperatriz del cielo y de la tierra, sino también en su condición de Hija de Joaquín y Ana. Admirable, no sólo en la concepción del Verbo Eterno, en su nacimiento y cuando le lleva en su seno virginal; sino que está además llena de maravillas en su propia concepción, en su nacimiento, y descansando y viviendo en el regazo de su madre Santa Ana.
Veo que los ángeles, transportados de admiración, al verla subir gloriosa y triunfante al cielo, le dicen: ¿Quién es ésta que sube del desierto rebosando en delicias apoyada en su Amado? (1).
Mas oigo también a los mismos ángeles que, viéndola en el momento de su nacimiento como una bella aurora del día que comienza a aparecer, y que poco a poco se va haciendo resplandeciente como la luna y por fin deslumbradora como el sol, exclaman extáticos: ¿Quién es ésta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante romo el sol, terrible y majestuosa como un ejército en orden de batalla? (2) .
Al Padre eterno le oímos que amorosamente se queja de que «ha herido ella su corazón» con los dardos abrasados de su purísimo amor; y, según la versión de los Setenta, «ha arrebatado su corazón», es decir, a su único y muy amado Hijo. cuando le atrajo a su seno virginal.
Ahora bien. ¿cómo se lo ha arrebatado? No sólo con una mirada de sus ojos (3). es decir. con los grandes actos de virtud que ella practicó muy avanzada ya en los caminos de la gracia, lo que está significado por la mirada de sus ojos que son una de las más nobles partes del cuerpo humano, sino también con una trenza dem cuello (4), es decir, con las cosas más pequeñas que por Dios practicó en la pequeñez de su edad y en los comienzos de su gracia.
¿No habéis reparado nunca de qué manera su divino Esposo, el Espíritu Santo, hace su retrato en el capítulo séptimo del Cantar de los Cantares? Va describiéndola desde los pies a la cabeza, y al hacer el elogio de todo lo más noble y excelente que en ella se encuentra, como son los ojos, el cuello, el pecho, la cabeza, comienza por sus pies y por su calzado, que representan el comienzo de su vida y los primeros pasos que dio en los caminos de Dios, de los que no habla sino en términos de gran admiración: ¡Oh hermosa Princesa y con que gracia andan esos tus pies colocados en tan rico calzado (5) .
Notad que no habla con admiración de l as benditas entrañas que han de llevar al Hijo del Padre eterno, ni de los pechos que le han de alimentar, ni de las santas manos que le han de fajar, ni de esos ojos sagrados que se verán bañados en lágrimas con su contemplación, ni de esa lengua de ángel que se empleará en alabarle, ni de ese corazón más que seráfico que la amará con más ardimiento que todos los corazones de los hombres y de los ángeles juntos. Pero sus pasos y su calzado, es decir, las primeras acciones y los primeros pasos del comienza de su vida, y lo que parece más vil y más abyecto en ella, como son las bajezas de su infancia, eso sí, es el objeto de sus admiraciones y arrobamientos y lo que le hace exclamar: Con qué gracia andan esos tus pies colocados en tan rico calzado, oh hermosa Princesa.
(1) Cant. 8-5.
(2) Cant. 6-9.
(3) Cant. 4-9.
(4) Cant. 4-9.
(5) Cant. 7-1.
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 13:54 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
No, nada hay en esta gloriosa Niña que no sea digno de admiración. Es admirable en su predestinación eterna, en las santas figuras que le han precedido y representado, en los divinos oráculos que le han predicho y anunciado, admirable en su Concepción Inmaculada que es un abismo de prodigios, admirable en su nacimiento que, fuera del de su Hijo, jamás tuvo semejante, admirable en su augusto nombre de María, que es un mundo de maravillas, admirable en los tres años que vivió en casa de sus padres, cada uno de cuyos momentos es una maravilla, admirable en su salida de la casa paterna para ofrecerse solemnemente a Dios en su templo cuando sólo contaba tres años, efecto extraordinario y milagroso del amor inconcebible que a su divina Majestad tuvo, admirable en esta oblación y presentación llena de prodigios, admirable en su permanencia en el templo, señalada con un plan milagroso de la divina Providencia, admirable en los ejercicios y maravillosas ocupaciones que tuvo en su residencia en este mismo templo.
¿Qué más diré? Veo aún en esta bendita Niña muchas excelencias y perfecciones maravillosas que serán eternamente el objeto de l as admiraciones y alabanzas de todos los moradores del cielo. Porque s¡ buscamos su origen y punto de arranque, encontraremos que es maravillosamente ilustre y gloriosa ante Dios y ante los hombres, descendiente de muchos reyes, el primero de los cuales es el santo rey David, y de muchos patriarcas eminentes en santidad.
Si miramos al padre y a la madre por cuya mediación Dios nos la ha dado, veremos que son dos prodigios de virtud y santidad, y que ella es el fruto milagroso de sus santas oraciones. Si nos ponemos a reflexionar sobre las circunstancias de su concepción y de su nacimiento, conoceremos que milagrosamente ha sido anunciado a sus padres por un arcángel expresamente enviado por Dios a este efecto, y que ha sido formada por un milagro de su poder en el seno de una mujer que era estéril.
Si nos fijamos en su cuerpo virginal, le veremos dotado de arrebatadora hermosura, pero de una hermosura que imprime amor a la pureza en los corazones de los que la contemplan,
Si pasamos a su interior, veremos su inteligencia iluminada con una luz, cual nunca se vio en ningún hijo de Adán, su alma llena de una gracia que supera a todas las gracias de los hombres y de los ángeles, y su corazón abrasado en el amor divino más que los corazones de los serafines.
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 13:56 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
En fin. ¡Qué prodigio ver que esa pequeña María, hija de Joaquín y de Ana, que araba de nacer, es ya reina del cielo y de la tierra, como después lo veremos! ¡Qué milagro ver a una niña que aún no sabe hablar y es un prodigio de ciencia y de sabiduría, un abismo de gracia, un milagro de santidad, una hoguera ardiente de amor y de caridad, y el más alto trono de todas las virtudes, que es el santuario del Espíritu Santo y de todos sus dones, el templo más sagrado de la Santísima Trinidad, y que, en una palabra, es un mundo inmenso de infinidad de cosas grandes y maravillosas!
Después de esto no te extrañes, querido lector, del título de este libro: «La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios», puesto que él contiene todas estas maravillas.
Si amáis a esta amabilísima Niña, si os tomáis la molestia de leer lo que en este libro se contiene, su lectura os llenará de gozo al ver las maravillas que en ella y por ella Dios ha hecho, os excitará a bendecir por ello a su divina Majestad, aumentará en vuestro corazón la devoción a María, os impulsará a imitar sus virtudes y os determinará a imprimir estos mismos sentimientos en los corazones de los demás: todo lo cual contribuirá a la salvación de muchas almas, que es el fin exclusivo por el que he emprendido este trabajo.
Porque, gracias a Dios, ninguna otra pretensión tensión abrigo en mi alma que la de dar a conocer y hacer que sean amados mi adorabilísimo Jesús y mi adorable María y la de cooperar a la salvación de las almas que, sirviéndoles y honrándoles en este mundo, han de bendecirles y glorificarles eternamente en el otro. Para lo cual ningún otro medio encuentro más eficaz y más dulce que persuadirles que tengan una devoción especial a la Santísima Madre de Dios; porque es el sentir de todos los santos Doctores: que así como los que no sirven a esta gran Princesa, no pueden pretender que su Hijo Jesús, que tanto le ama, les dé un lugar en su casa del paraíso, así también es imposible que los que le tienen verdadera devoción puedan perecer.
He aquí por qué exhorto de todo corazón y suplico con toda instancia a todos los pastores, predicadores, confesores, catequistas, eclesiásticos, religiosos y seglares, a todos los directores y regentes de colegios, a todos los maestros y maestras de escuela, a todos los padres y madres, que nada omitan de cuanto puedan hacer, con su ejemplo y con sus palabras, para imprimir una particular y sincera devoción a la bienaventurada Virgen en los corazones de los fieles, porque contribuirán por este medio a la salvación de muchas almas, y se cumplirán en ellos estas palabras que el Espíritu Santo hace decir a esta Madre de bondad: Los que me esclarecen obtendrán la vida eterna (1) .
(1) Eccli. 24-31. |
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Dimanche 02 Mai, 2010 14:00 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
CAPITULO II
QUE TODOS LOS CRISTIANOS ESTÁN OBLIGADOS A TENER UNA DEVOCIÓN ESPECIAL A TODOS LOS ESTADOS Y MISTERIOS DE LA VIDA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
Infinidad de razones nos obligan a honrar con todo fervor los estados y misterios todos de la vida de nuestro amabilísimo Salvador, entre las cuales observo cinco principales. Es la primera, que nada hay en El, ni siquiera en las pequeñeces de su infancia, que no sea grandísimo y que no merezca las mismas adoraciones que pertenecen a la divina Majestad.
La segunda, que este adorable Hijo de Dios ha dado y dará eternamente a su Padre una gloría infinita hasta con las más pequeñas cosas que por E¡ pasaron durante el curso de su vida mortal sobre la tierra; por cuya razón, todo lo que hay en El merece ser adorado y glorificado infinitamente por todas las criaturas de la tierra y del cielo.
La tercera, que nada hizo en este mundo que no fuera por nuestra salvación, y con un amor incomprensible hacia nosotros.
La cuarta, que cuanto en él hay es manantial de vida, de gracia y de bendición para nosotros.
La quinta, que todos estos misterios y todas estas acciones son la regla que debemos seguir y el modelo sobre el que debemos formar nuestras costumbres y nuestro comportamiento. Por cuya razón, quiere San Pablo que constantemente lo tengamos a la vista: Poniendo siempre los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe (1), para rendirle nuestras adoraciones en todos los estados y misterios de su vida, para sacar de ellos el fruto que debemos, y para seguirle e imitarle en los ejemplos de virtud y de santidad que El nos ha dado. De lo contrario, si así no lo hacemos, este será el principal motivo de nuestra condenación el día del juicio y a la hora de nuestra muerte. Porque entonces, todos los misterios y todas las cosas que nuestro Redentor ha hecho por nuestra salvación en la tierra, que son ahora para nosotros otras tantas fuentes de gracia y de misericordia, serán otras tantas bocas terribles que pronunciarán el decreto de nuestra perdición. Ahora bien, todas estas razones que obligan a los cristianos a honrar todos los estados y misterios de la vida del Salvador, obligan asimismo, con la debida proporción, a reverenciar todos los estados y misterios de la vida de su divina Madre:
1. Porque nada hay en ella, ni siquiera en las pequeñeces de su infancia, que no sea nobilísimo y santísimo y que no merezca los honores que son debidos a la que Un Dios ha escogido para ser su Madre.
2. Como quiera que esta Reina de todos los santos, ya en los primeros momentos de su vida, ha estado llena de más gracia y santidad que los mayores santos en los últimos días de su vida, como más abajo veremos, y habiendo realizado siempre sus acciones, aún las más bajas, a medida de la gracia que en su alma tenía, siempre rindió a Dios un grandísimo honor con las más pequeñas coses que por ella pasaron. Por esta razón, todo lo que hay en ella merece singular veneración.
3. Porque nada ha hecho ella en todos los estados de su vida, sino para cooperar con su Hijo a la obra de nuestra salvación o para disponerse a esta maravillosa cooperación.
4. Porque, siendo la Madre de la gracia y el manantial, después de Dios, de todas las bendiciones del Cristianismo Todos los bienes me vinieron juntamente con ella (2), todo cuanto hay en ella reporta gracia y bendición a los que la sirven y honran.
5. Habiéndonosla dado Dios para que fuera nuestra Reina y nuestra Madre, además de reverenciarla como a tan gran Reina y tan digna Madre, estamos en la obligación de seguir e imitar los ejemplos de virtud y santidad de que están llenos todos los estados y misterios de su vida.
(1) Hebr. 12-2.
(2) Sap. 7-11
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Lundi 03 Mai, 2010 21:07 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
CAPITULO III DESIGNIOS DE LA BONDAD INCOMPARABLE DEL HIJO DE DIOS PAILA CON NOSOTROS EN LA SANTA INFANCIA DE SU BIENAVENTURADA MADRE
Habiendo el Hijo único de Dios concebido el plan no sólo de hacerse hombre para la salvación de los hombres, sino también de hacerse niño, y de entrar en la vida humana no como en ella entró Adán, sino por vía de nacimiento, a fin de tener una madre sin padre en la tierra, como tiene un padre sin madre en el cielo, hubiera podido crear una virgen en una edad perfecta, como lo fue la primera mujer de la creación, de la que hubiera podido nacer. Pero su bondad excesiva hacia nosotros le obligó a proceder de muy distinta manera, porque quiso nacer de una Madre que fuese hija de Adán, y que, por consiguiente, hubiese venido al mundo por vía de nacimiento, pasando de este modo por el estado de la infancia, a fin de honrar por este medio toda la posteridad de Adán con tres maravillosas ventajas y con tres muy señalados favores.
Es el primero, que por este nacimiento de la gloriosa Virgen, la divina bondad nos da dos grandes santos, San Joaquín y Santa Ana, a quienes no tendríamos como padre y madre de l a que es la Madre de nuestro Salvador, y con quienes no podríamos contar para que nos ayudasen y favoreciesen cerca de su santa Hija, Madre de Jesús. Son éstos, dos hermosos astros en el cielo de la Iglesia que derraman en ellas luces e influencias de gracias muy saludables y de las que nos veríamos privados.
El segundo favor que Dios nos hace haciendo nacer para nosotros a esta santa Niña, es que introduce en la raza de Adán auna Madre de Dios, que es hermana nuestra, y que con ello, la llena de una sabiduría sin igual, de una bondad inconcebible y de un admirable poder para saber, para querer y para poder ayudar, proteger y favorecer a todos sus hermanos y hermanas en todas sus necesidades.
Digo que Dios nos hace este grandísimo favor por el nacimiento de esta santa Niña; porque si El hubiera querido nacer de una madre que no hubiera venido al mundo por vía de nacimiento, como la primera mujer, no hubiera sido hija de Adán, y por consiguiente la raza de Adán no hubiera sido honrada con una Madre de Dios que hubiera salido de su sangre, y la Madre de Dios no hubiera sido nuestra hermana. Y así, debemos este incomparable favor al nacimiento de esta divina Niña que se llama María.
Además, por el nacimiento de esta maravillosa Niña tenemos una tercera ventaja que supera infinitamente a las dos primeras, y es que poseemos un inmenso tesoro, a saber, un Hombre-Dios, que es nuestro hermano salido de la raza de Adán. Lo cual no tendría lugar si hubiese nacido de una madre que no hubiese venido al mundo por vía de nacimiento, Y que por consiguiente no fuese hija de Adán. Porque siendo esto así, El mismo no sería descendiente de Adán, ni por lo tanto nuestro hermano. Supuestas estas verdades ¿qué veneración y qué devoción no hemos de tener a la santa infancia de la bienaventurada Virgen? |
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Guillaume

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Posté le: Lundi 03 Mai, 2010 21:11 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
Pero no es esto todo; ha querido además el Hijo de Dios que su dignísima Madre pasase por el estado de la infancia, a fin de que la Madre llevara en sí una imagen viva y una semejanza perfecta de todos los estados de la vida de su Hijo, y que fuese con su Hijo, en todos los estados, el modelo y la regla de nuestra vida.
Fue semejante a su Hijo en el estado de su vida oculta, desde la edad de doce años hasta los treinta, viviendo una misma vida oculta con El. Le fue semejante en el estado de su vida solitaria a y penitente del desierto, llevando para ello una, soledad conforme a la suya. Le fue semejante en el estado de su vía de trato con los hombres, desde su salida del desierto hasta su muerte, siguiéndole y acompañándole por todas partes. Llevo en su corazón una vida semejante de su dolorosísima e ignominiosísima pasión.
Quiso también que pasase ella por todas las pequeñeces, flaquezas y necesidades de la infancia, por las que El después de ella había de pasar, a fin de que María niña fuese una imagen viva y perfectísima de Jesús niño, y para que fuese, con su Hijo , en el estado de su infancia, un ejemplar y una regla de la vida que todos los cristianos deben llevar, quienes están obligados por la ley evangélica a ser niños en la inocencia, en la. sencillez, en la humildad, en la obediencia, en la pureza, en la dulzura Y en la mansedumbre. Sed como niños que acaban de nacer, dice el Espíritu Santo, por boca del Príncipe de los apóstoles, apeteced con ansia la leche del espíritu, pura y sin mezcla de fraude (1) . En verdad os digo, es Nuestro Salvador el que habla, que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños, en la sencillez e inocencia, no entraréis en el reino de los cielos (2).
Contemplemos con frecuencia este divino ejemplar, estudiemos con cuidado esta santa regla, a fin de seguirla con fidelidad.
He aquí los designios de la bondad infinita de Dios para con nosotros, en la sagrada infancia de la gloriosa Virgen. He aquí las razones por las que guiso que pasase por el estado de la infancia; lo que nos obliga a darle a El infinitas gracias y a concebir un gran deseo de honrar esta admirable infancia de todas las maneras que nos sea posible.
En fin, a este adorable Jesús, Hijo de María, y a esta amable María, Madre de Jesús, encontrándose unidos en el misterio de la encarnación de la manera más divina y más estrecha que hubo ni puede haber, no hemos jamás de separarlos en nuestros ejercicios de piedad y religión. Por esto, así como no hay hoy verdadero cristiano que no tenga gran veneración a los misterios de la divina infancia de su Redentor, de igual manera no debe haber quien no se crea obligado a tener una singular devoción a la santa Infancia de la sagrada Madre del Salvador.
He aquí a qué deseo conducirte, querido lector, tratando de poner ante tus ojos los tesoros inestimables de gracia, de perfección y de santidad con que la divina bondad enriqueció a esta divina y admirable Niña para establecer por este medio en tu espíritu Niña alta estima del estado de su infancia y para imprimir en tu corazón un gran deseo, de honrarla.
(1) 1 Pet. 2. 1-2.
(2) Mat. 18-3. |
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Lundi 03 Mai, 2010 21:47 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
CAPITULO IV PREDESTINACIÓN ETERNA DE MARÍA
El primer misterio que pertenece a la santa infancia de la sacratísima Madre de Dios, es su eterna Predestinación; porque esta es la primera cosa que el Espíritu Santo le hace decir: Desde la eternidad tengo yo el principado de todas las cosas (1). Cosa cierta es también afirmar que esta amable Niña que se llama María, hija de Joaquín y de Ana, está predestinada y escogida por Dios desde toda la eternidad para hacer en ella y por ella las mayores maravillas que se propone hacer en el cielo y en la tierra.
Esta predestinación está ennoblecida y realzada con varias y muy señaladas mercedes; y la primera es, que tiene su origen y principio en el amor infinito del Padre eterno para con su Hijo Jesús, en el amor inmenso para con María su Hija muy amada, y en su caridad inconcebible para con nosotros.
Porque el amor incomprensible que tiene a su Hijo este adorable Padre, le ha llevado a escogerle una Madre desde toda la eternidad que fuese digna de El, y a prepararla desde su infancia para tal dignidad, comenzando desde entonces a enriquecerla con toda la virtud y santidad que era conveniente a la que debía concebir, dar a luz, alimentar y gobernar al que es el Santo de los santos y la misma santidad.
El amor inefable de este Padre santo para con su Hija María, que es el primer objeto de su amor después de su amado Hijo le obligó a predestinarla en su eterno consejo para que fuera la Madre, la aya y nodriza de su Verbo encarnado, la Reina de los ángeles, la Soberana del cielo y de la tierra, la Emperatriz del universo; y a arrojar en su alma, desde el primer momento de su infancia, los fundamentos de una gracia y de una perfección proporcionadas a la altura en cierta manera infinita de estas admirables cualidades.
La caridad sin igual de este Padre de misericordias hacia nosotros, le ha hecho concebir desde toda la eternidad el designio de hacer nacer en la tierra a esta Virgen incomparable, para darnos por ella un Redentor, y para asociarla a El en la obra de nuestra redención, y consiguientemente el designio de comenzar a revestirla, desde los primeros anos de su vida, de l as cualidades que exige tan excelente predestinación. He aquí el origen de esta predestinación que es la primera merced que la realza infinitamente por encima de las predestinaciones de todos los elegidos.
(1) Prov. 8-23. |
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Guillaume

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Posté le: Mercredi 05 Mai, 2010 21:24 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
He aquí otra muy señalada merced o ventaja de la predestinación de María, y es la perfecta semejanza que tiene con la predestinación de Jesús, de la que es acabada imagen. Porque como Jesús es escogido por Dios desde toda la eternidad para ser el comienzo de sus caminos (1) y de sus designios, es decir, la primera en excelencia y la más maravillosa obra de sus manos: as! el Espíritu Santo hablando por boca de la Iglesia pronuncia estas mismas palabras: Pr¡ncipio del os caminos del Señor, en alabanza de esta incomparable Hija que se llama María, porque, después del Hombre-Dios, es la más admirable obra maestra que haya salido del consejo eterno de su divina Majestad: Obra del eterno consejo, dice San Agustín (2) .
Como únicamente Jesús ha sido elegido entre millares (3), es decir, entre todos los hijos de Adán para ser unido hipostáticamente a la persona del Verbo eterno, así María es la única elegida entre millares, es decir, entre todas las hijas de Eva, para ser asociada de una manera la más íntima y levantada que puede darse, con el Verbo encarnado. Vuestra elección, oh divina Virgen, dice San Bernardo, y vuestra predestinación son semejantes a las del sol, es decir, a l as del sol eterno que creó el sol temporal. Porque El es elegido entre millares de hombres; tú, entre millares de mujeres. Jesús es la maravilla de las obras de su ladre, y María es la obra maestra de los milagros de Jesús.
Como Jesús, dice San Pablo, ha sido predestinado para ser Hijo de Dios por la virtud y poder de su Padre (4), es decir, por un efecto admirable de este divino poder, que formó su santa humanidad de la sangre purísima de la Virgen y la unió a la persona del Verbo divino en el momento de la encarnación; así María, habiendo sido elegida en el eterno consejo de la Santísima Trinidad, para ser la Madre del Hijo de Dios, fue formada en las entrañas de una madre estéril por un raro milagro del poder divino, y unida desde entonces con una unión santísima y perfectísima en calidad de Hija queridísima y de amadísima Esposa, al que la había escogido para que fuera su dignísima Madre, y fue revestida desde aquel tiempo de la virtud del Altísimo, para formar y hacer nacer en su corazón al que ella debía formar y hacer nacer mucho tiempo después en sus benditas entrañas.
(1) Prov. 8-22.
(2) Serm. de Annunt,
(3) Cant. 5-10.
(4) Rom. 1-4.
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Jeudi 06 Mai, 2010 21:12 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
Como Jesús ha sido predestinado para ser Hijo de Dios por la operación del Espíritu Santo, según el espíritu de santificación (1), sigue hablando San Pablo, así María ha sido animada y poseída del mismo Espíritu, desde el primer instante de su vida, el cual la llenó de sus gracias y la santificó siempre más y más, durante el curso de su infancia, para disponerla a concebir y dar a luz al Verbo eterno y a ser Madre de Dios.
Como Jesús ha hecho ver la gloria y la majestad de la divina filiación a la que ha sido predestinado por su resurrección de entre los muertos (2) continúa el Apóstol, es decir, por los grandes milagros que obró, principalmente resucitando a los muertos y resucitándose a sí mismo, lo que no puede atribuirse sino a un poder tan grande como es el del Hijo de Dios, así la excelencia de la predestinación de nuestra santa Niña María para la divina maternidad, se manifiesta claramente por las grandes y maravillosas cosas que Dios obró en ella, cuando la hizo nacer milagrosamente de una madre que naturalmente no podía ser madre, cuando la preservó del pecado original en su concepción inmaculada, cuando la llenó de luz y de gracia desde el primer instante de su vida, cuando llenó todo el universo de gozo en su nacimiento, Cuando la honró con el nombre admirable de María, y cuando hizo en ella y por ella otras muchas maravillas que no convienen sino a la grandeza de una Madre de Dios.
Y como el fin de l a predestinación de Jesús es dárnoslo por nuestro Salvador, nuestro mediador entre su Padre y nosotros, nuestro Padre, nuestro ejemplar, nuestro tesoro, nuestra gloria, nuestro paraíso, nuestro espíritu, nuestro corazón, nuestra vida, nuestro todo: así el fin de l a predestinación de María es dárnosla para cooperar con su Hijo en nuestra redención, para ser nuestra mediadora entre El y nosotros, para ser nuestra Madre, nuestra aya, nuestra vida, nuestro consuelo, nuestra esperanza: vida, dulzura y esperanza nuestra, para ser nuestra luz en las tinieblas, luz del mundo, dice San Lorenzo Justiniano (3) ; nuestra fuerza en nuestras debilidades, nuestro socorro en nuestras miserias, nuestro refugio en todas nuestras necesidades, y nuestro modelo en nuestros hábitos y acciones. ¡Oh Madre admirable de Jesús, vuestro Hijo es todo nuestro, y vos sois toda nuestra; todos vuestros estados, todos vuestros misterios, toda vuestra vida. desde el primer instante hasta el último, son nuestros.
(1) Rom. 1-4.
(2) Ibid.
(3).Serm. de Nat. |
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Jeudi 06 Mai, 2010 21:13 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
Aún añadiría a lo dicho, para hacer ver la perfecta semejanza que hay entre la predestinación del Hombre-Dios y la de l a Madre de Dios, que, como aquella es el primer principio de todas las demás predestinaciones de los verdaderos hijos de Dios, ésta es de una manera parecida la causa segunda. Nadie se ha salvado sino por Vos, oh santísima Virgen (1), dice San Germán. Patriarca de Constantinopla. Con razón, dice San Bernardo, se fijan en Vos los ojos de toda criatura, porque en Vos y por Vos la mano benigna del Omnipotente reparó todo lo que había creado (2).
Todas estas cosas hacen ver que la predestinación de nuestra divina Niña es una perfecta imagen de la de Jesús. Pero, voy más allá y me atrevo a decir que hay tan estrecha unión entre estas dos predestinaciones, que, como Hijo y Madre no son más que una misma cosa, no, teniendo más que un alma, un corazón y una voluntad, tampoco en cierta manera tienen sino una sola predestinación. Porque no encontrándose Jesús en los designios eternos de Dios sino como Hijo de María, y no teniendo en ellos lugar María sino como Madre de Jesús, puede decirse que no tienen más que una misma predestinación. De aquí viene que la Iglesia y los santos Doctores apliquen a la Madre del Salvador las mismas palabras que el Espíritu Santo emplea para expresarnos la elección y la predestinación eterna de su Hijo: «Desde la eternidad tengo yo el principado de todas las cosas. El Señor me tuvo consigo al principio de sus obras» (3).
¿Queréis, queridísimo hermano, que así como son inseparables la predestinación de Jesús y de María, la vuestra también esté inseparablemente, unida con la suya? No separéis al Hijo de la Madre, ni a la Madre del Hijo en vuestras oraciones. Como debéis adorar al Hijo en todos los misterios de su vida, honrad también a la Madre en todos los misterios por los que pasó mientras estuvo en este mundo. Y como honráis a Jesús; en el estado de su divina infancia, tened también una devoción especial a la santa infancia de la Madre de Jesús.
(1) De zona B. Virg. cap. 11.
(2) 2 de Pent.
(3) Prov. 8-22. |
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Guillaume

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Posté le: Jeudi 06 Mai, 2010 21:22 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
CAPITULO IV PROMESAS QUE DIOS NOS HA HECHO DE DARNOS A MARÍA
Prometió la divina bondad darnos este tesoro inmenso de toda clase de bienes. Porque cuando Dios se complace en hacer a los hombres algún favor señalado, es conducta ordinaria de su bondadosísima sabiduría anunciarles tiempos antes In gracia con que les quiere honrar, para llamarles la atención por este medio sobre su excelencia, para inducirles a desearla, a pedirla, a que se preparen a recibirla, a conservarla y a hacer de ella todo el uso que deben.
Habiendo resuelto dar a los hijos de Abraham la tierra de promisión, da palabra de ello a sus padres cuatrocientos años antes. Sojuzgados los Judíos por la divina justicia bajo la tiranía de Nabucodonosor, Rey de Babilonia, y queriendo su misericordia librarles de esta cautividad, les promete setenta años antes hacerles disfrutar de esta dicha (1).
Habiendo Dios sacado de la nada en el comienzo del mundo dos criaturas nobilísimas, el ángel y el hombre, el ángel en el cielo y el hombre en la tierra, y habiéndose ambas precipitado y perdido en el abismo del pecado, ordena la divina justicia, con terrible y misterioso juicio, que el ángel permanezca en su perdición, y la misericordia, en un exceso de clemencia, quiere librar
de ella al hombre. A este efecto, el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo desea que su único y muy amado Hijo, Dios como El, un mismo Dios con El, consustancial, coeterno, e igual a El en poder, en gloria y majestad, se haga hombre mortal y pasible, para librar a los hombres de la muerte eterna, y para hacerles vivir una vida inmortal y bienaventurada.
Pero no le hasta que sea hombre, quiere que sea Hijo del hombre, para que los hijos de los hombres lleguen a ser hijos de Dios. Quiere que sea Hijo del hombre por un nacimiento temporal, como es Hijo de Dios por un nacimiento eterno. Quiere que tenga una Madre virgen sin padre en la tierra, como tiene un Padre virgen sin madre en el cielo; y quiere también darnos a esta Virgen por Madre nuestra. Quiere que como su Hijo es «la figura de su substancia» (2) y «la imagen perfectísima de su Divinidad» (3) también su Madre lleve en sí una imagen y semejanza perfectísima de El mismo.
(1) Jer. 25-12.
(2) Hebr., I, 3.
(3) Col. 1-15. |
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Guillaume

Inscrit le: 17 Jan 2010 Messages: 711 :
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Posté le: Jeudi 06 Mai, 2010 21:25 Sujet du message: |
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| La infancia admirable de la Santísima Madre de Dios - San Juan Eudes a écrit: |
Un día se verá el Hijo en la impotencia, en la indigencia y abatimiento de la infancia: y se verá también la Madre en este estado antes que su Hijo. El Hijo será concebido en las sagradas entrañas de su Madre «en medio de los resplandores de la santidad» (1) : y la concepción de la Madre será completamente inmaculada y santa. La Infancia del Hijo se verá adornada de la gracia increada y de la santidad esencial; y la Infancia de la Madre se verá llena de una virtud y santidad sin igual. Jesús Niño ocultará, en la pobreza de su infancia, todos los tesoros de la ciencia y de la sabiduría de Dios; y María Niña llevara en su corazón todos los dones y todas las riquezas del Espíritu Santo. Jesús Niño rendirá a su Padre adoraciones y honores infinitos; y María dará en el estado de su infancia, más gloria a Dios que los más grandes santos en la plenitud de su edad. En fin, Jesús Niño será el Padre de todos los siglos, y el Redentor del universo; y María Niña, será la madre de todos los hijos de Dios, la esperanza, el gozo, el amor y las delicias del cielo y de la tierra.
He aquí los designios del Padre de las misericordias, he aquí los grandes dones que nos quiere dar, he aquí los tesoros inmensos con que quiere enriquecernos. Pero, a fin de que nosotros los deseemos ardientemente, los pidamos con toda instancia, nos preparemos cuidadosamente a recibirlos, los conservemos con fidelidad, le tributemos nuestro agradecimiento y hagamos de ellos todo el uso que debemos para su gloria y para nuestra salvación, nos los anuncia muchos años, más, muchos siglos antes, y de mil maneras por los oráculos de las divinas Escrituras, de los que sólo traeré aquí los que se refieren a la santa infancia de la bienaventurada Virgen.
(1) Ps. 109-3 |
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